Ver a Santiago Roldós Bucaram y su hermana, Martha, fundidos en un abrazo infinito, rodeados por la neblina andina, justo en el lugar donde murieron sus padres, es descubrir la intimidad de una familia que desde hace 33 años quiere saber la verdad. La escena es parte del documental de Manolo Sarmiento y Lisandra Rivera, La muerte de Jaime Roldós, que recrea el contexto geopolítico en el que ocurrió la muerte del ex presidente ecuatoriano.
El aporte de la película es magnífico. Pone en valor el tejido social y político de América Latina antes y durante la presidencia de Roldós: Dictaduras sangrientas, revueltas populares, violación de derechos humanos, democracias frágiles, traiciones y complicidades. Cita la vinculación de Ecuador a la Operación Cóndor en enero de 1978, es decir, 6 meses antes de la primera vuelta electoral en la que Roldós triunfó. El país conoció de este hecho recién en julio de 1999 cuando la CIA estadounidense desclasificó 5800 documentos relacionados con la dictadura de Pinochet, en Chile,
uno de cuyos folios se refiere a la
incorporación de la Dirección Nacional de Inteligencia de Ecuador (DNI) en el Plan Cóndor con el nombre clave de Cóndor-7,
código que aludiría a que Ecuador fue el séptimo país en unirse a la
organización, creada en 1976 e integrada también por Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia, para recoger información sobre la oposición izquierdista en la región y eliminar a sus miembros.
El documental menciona al teniente coronel argentino Luis Francisco Nigra que estuvo en Quito, a principios de 1978, para instalar un sistema de telecomunicaciones en el Ministerio de Defensa. El expediente del militar fue hallado por Manolo Sarmiento en Buenos Aires, al igual que varias imágenes del encuentro del jefe de la Marina ecuatoriana de entonces, Raúl Sorroza -que iba a recibir la baja por decisión del presidente Roldós-, con el militar argentino Armando Lambruschini, culpable de crímenes de lesa humanidad.
Después de ver el documental de Sarmiento, a uno le quedan pocas dudas de que existió una conspiración internacional para acabar con Roldós, tampoco hay que ser un genio para descubrirlo. Su liderazgo continental, edificado en la Carta de Conducta para la defensa de los Derechos Humanos, incomodaba a los países gobernados por dictaduras que se vieron fortalecidas con el ascenso de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos, pues su antecesor, Jimmy Carter, era crítico de los dictadores.
Esa Carta de Conducta firmada en 1980 por Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador establecía por primera vez la supremacía de los derechos humanos sobre los principios de soberanía de un Estado. En su art. 3 signaba que "la defensa de los derechos humanos es una obligación internacional a la que están sujetos los Estados y que, por tanto, la acción conjunta ejercida no viola el principio de no intervención".
Como respuesta, el Partido Republicano de Estados Unidos promovió el "Documento de Santa Fe" que en su parte sustancial decía: "La Doctrina Roldós, del presidente de Ecuador, debe ser condenada". No obstante, la Corte Penal Internacional, creada en Roma en 1998 basó sus principios en esta Carta de Conducta y también fue invocada por el ex juez español, Baltasar Garzón, para detener a Pinochet en Londres, tal como lo recuerda Sarmiento en la película.
Pese a todos los peligros, de los que incluso fue advertido, Roldós mantuvo sus principios y convicciones de respeto a los valores democráticos y a los derechos humanos, valores en los que creyó desde la adolescencia y ratificó como primer servidor del Estado, aunque su proyecto haya quedado trunco por su muerte y el silencio que devino a la tragedia.


Publicado originalmente el 19 de Noviembre de 2012